Jueves 29 de Julio de 2010  
Buscar en el sitio:
 
 
Iglesia Luterana se opone al TLC
 
La Iglesia Luterana Costarricense se declaró en contra del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y Centroamérica, pues considera que éste perjudica a los sectores más desfavorecidos del país, mientras que favorece a un pequeño grupo de empresas.
 
La Iglesia Luterana Costarricense se declaró en contra del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y Centroamérica, pues considera que éste perjudica a los sectores más desfavorecidos del país, mientras que favorece a un pequeño grupo de empresas.

Por tanto, apuestan a una renegociación, en donde participen diferentes sectores sociales, exista mayor información y se protejan los intereses de Costa Rica.

Sobre este tema, UNIVERSIDAD conversó con el pastor Melvin Jiménez, Presidente de la Iglesia Luterana costarricense.

¿Cuáles son las razones por las cuales se oponen al TLC?

Este TLC perjudica a los sectores más desfavorecidos.. Hemos tenido la oportunidad de compartir con iglesias hermanas de Canadá, México y Chile que han vivido las experiencias de TLC y ninguna comenta cosas positivas para la gran mayoría; por el contrario, estos convenios
han traído beneficios a pequeños grupos de empresas.
Las poblaciones del campo, indígenas, personas con sida, se han visto afectadas, es decir, las más desfavorecidas. Pero por un mandato evangélico, la Iglesia Luterana protege a estos sectores

¿Qué aspectos concretos del TLC son los que les preocupan?

El sector agrícola, ya que la situación de los productores es terrible: lo que producen no lo logran vender, no les dan créditos, tienen que combinar su trabajo con el jornal de la compañía transnacional que no les paga como se debe; y no hay nada claro en el TLC que diga que esto va a ser protegido..Además, tenemos como antecedente los famosos PAES (Programas de Ajuste Estructural), en donde desaparecieron más de 10.000 pequeños productores. El difícil acceso a medicinas genéricas (ver nota aparte), la biodiversidad, las reservas indígenas, la flexibilidad laboral y la falta de un enfoque de género en donde las mujeres saldrían aún más perjudicadas, son otras preocupaciones.

¿Han tenido contacto con Iglesias Luteranas en los Estados Unidos? ¿Cuál es su posición?

Hay más de cinco millones de luteranos en los Estados Unidos en zonas rurales; hemos estado en contacto con ellos, ha habido visitas mutuas. Hay un diálogo permanente donde ellos tienen mucho miedo sobre las repercusiones del TLC en su país. Se han preocupado no solo por lo que ellos vivirán con el TLC como pequeños productores y trabajadores, sino también sobre los efectos que
va a traer sobre Centroamérica.

Dentro de esta oposición a dicho acuerdo, ¿qué alternativas proponen?

Planteamos fomentar las discusiones alrededor del TLC; es un derecho ciudadano conocer acerca del tratado. Debe haber una participación amplia y una consulta a los sectores que van a ser más perjudicados. Hay una tendencia a una gran participación de los sectores que están más interesados, porque son los que saldrían beneficiados. Hemos acompañado a los movimientos sociales en los foros y en las marchas.

¿Consideran que el presidente Abel Pacheco debería enviar el tratado a la Asamblea Legislativa?

El tratado tal y como está no debería ir a la corriente legislativa; y si va, se debe generar una gran discusión nacional y proponer cambios y modificaciones sustanciales que beneficien a estos sectores.

¿Apoyan la idea de la renegociación?

Muchos están llamando a una renegociación del TLC. Quienes dicen que esto no es posible son los que lo elaboraron, quienes lo tienen que discutir en Estados Unidos están hablando de renegociación. Hay una corriente que empieza a plantear que el TLC es modificable y discutible, si no se puede cambiar, entonces el país debería abstenerse de ratificarlo.
El TLC debe ser un instrumento de discusión, debemos ubicarnos como sociedad costarricense de acuerdo con los intereses de los sectores vulnerables y sobre todo en defensa de aquellas instituciones que han asegurado la democracia y estabilidad de nuestro país: Caja Costarricense del Seguro Social e Instituto Costarricense de Electricidad, todo lo que tenga que ver con el Estado de bienestar social.

¿Cuáles fueron los problemas de la negociación?

Hay un dicho que dice que el que paga la música, manda en el baile. Resulta que se está discutiendo un TLC que va a transformar la vida de este país, donde encontramos ministros y asesores pagados por fundaciones de Estados Unidos. De ahí que hubo sectores de la sociedad que no fueron escuchados y otros excluidos
Este TLC perjudica a los sectores más desfavorecidos. Hemos tenido la oportunidad de compartir con iglesias hermanas de Canadá, México y Chile que han vivido las experiencias de TLC y ninguna comenta cosas positivas para la gran mayoría; por el contrario, estos convenios han traído beneficios a pequeños grupos de empresas. Las poblaciones del campo, indígenas, personas con sida, se han visto afectadas, es decir, las más desfavorecidas. Pero por un mandato evangélico, la Iglesia Luterana protege a estos sectores.

La Iglesia Católica ha planteado que se debe crear una agenda paralela para contrarrestar los efectos negativos del TLC. ¿Cuál es su posición al respecto?

Cuando se firman las buenas intenciones de los acuerdos, de los 20 puntos de una negociación se pasa el primero y los otros 19 se archivan, no creo que en este caso sea diferente. La agenda complementaria debió haberse discutido simultáneamente con el TLC.
Se nos hizo tarde, pero no al movimiento social, los que no han querido son los sectores poderosos económicamente del país y los
más vinculados con los Estados Unidos.

Fuente: Artículo del Semanario Universidad. Costa Rica
Semana del 9 al 15 de junio del 2005. Año IX, Edición 447